miércoles, 24 de agosto de 2011

domingo, 21 de marzo de 2010

El Caprichoso Goya





Hoy me dió ganas de escribir… sobre Francisco Goya, sobre la guerra.. (otra vez)


Lei en el catálogo de la última exposición con el tema de la prisión Abur Ghraib en Iraq del pintor colombiano Fernando Botero, que Francisco Goya fue el primer pintor “anti-guerra”, el primero que pintó escenas de guerra, no desde el punto de vista de la victoria de los soldados con banderas, uniformes coloridos, montados en caballos pura sangre, sino de sus víctimas: los civiles, niños, mujeres, hombres, y animales, desmembrados, fusilados, ahorcados torturados, encadenados… todo lo peor, pero real.


Por un tiempo Goya vivío recluso en una casa en Madrid, España, cuando pintó Los Caprichos, una serie de pinturas sobre las Guerras Napoleonicas.Yo lo que veo en esas humanas deformadas, distorcionadas, feas, derritiéndose, la pudrición de la conciencia humana durante la guerra.


No hay guerras benignas, no hay medio guerras, no hay guerras tibias. En las guerras la muerte no es lo peor. Están las muertes lentas de las enfermedades, heridas serias, incapacitación y mas. En mi opinión las guerras son todas iguales, no importa cuando ni donde sucedan; quien “gane” o “pierda”.


Tambien lei que Goya pintó Los Caprichos en las paredes de la casa, y que la mejor forma de apreciarlos es en la oscuridad, alumbradas solamente con la luz de una vela. Ahora están en el Museo del Prado iluminadas con luces artificiales.



A mi me parece interesante la posibilidad de que Goya hubiese pintado las obscuridades de las siquis de los humanos, en la obscuridad.


Nada mas apropiado.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Puerto Rican no-Power in MA

Luego de vivir veinte años en los USA viendo elecciones presidenciales y locales ir y venir, es que estoy recientemente empezando a entender el sistema político lo suficiente como para pensar que tal vez mi voto individual si tiene algún poder. Mi voto por si solo tal vez no tiene tanto poder. Pero en esta área del oeste de Massachusetts, donde somos 90,000 puertorriqueños concentrados y somos el 95 % del voto “Latino”, si votáramos como “grupo minoritario” podríamos multiplicar el efecto de nuestros votos individuales. Esto es, si votáramos en bloque. Si tuviéramos un “Voto Puertorriqueño”. Porque así funcionan las democracias.

Para dar un pequeño ejemplo histórico: En Puerto Rico, en el 1980, el Partido Nuevo Progresista (PNP), el partido que favorece que Puerto Rico sea estado de los EEUU, ganó unas apretadísimas elecciones por solo 3,037 votos, en contra del Partido Popular Democrático (PPD) que promulga el Estado Libre Asociado, o lo que tenemos ahora. Recuerdo, que algunos analistas políticos de la Isla achacaban la victoria del PNP al “voto cubano”, es decir a la comunidad votante entre los 100,000 cubanos exiliados (en ese entonces) con ciudadanía norteamericana que llegaron a Puerto Rico durante los años 60 huyendo de la dictadura de Fidel Castro.

Estos primeros cubanos que llegaron a Puerto Rico no fueron los “Marielitos”, pobres y sin educación, sino los que allá conocíamos como “los Tuvo” (porque en Cuba tuvieron esto, y tuvieron lo otro…). Muchos de las familias de esta generación de exiliados cubanos estaban a favor de la estadidad para Puerto Rico. Le tenían fobia a la idea de que Puerto Rico se independizara de los Estados Unidos y cayera en manos de algún dictador barbudo con ideas rusas comunistas tal como había sucedido en su propio país, y en otras naciones latinoamericanas (no necesariamente con lo de la barba). En ese entonces, según nuestros analistas puertorriqueños, ese voto “extranjero” (o voto en bloque de los cubanos) permitió que el gobernador Romero Barceló del PNP se quedara 4 años más en el poder. Lo interesante fue que gran parte de esa comunidad eventualmente se mudó para Miami donde ahora tienen un alcalde cubano. ¿Me siguen?

Acá en los Estados Unidos algunas de las comunidades puertorriqueñas establecidas por más tiempo han llegado a entender como funciona el sistema de la democracia en los USA. Han aprendido a hacer alianzas políticas como grupo con otros grupos minoritarios como los afro-americanos, los nativos norteamericanos, los mexicanos, y otros latinos. Nuestros migrantes puertorriqueños, los pioneros migrantes “Latinos” en Nueva York, la capital del mundo, se organizaron políticamente contra viento y marea, y lograron colocar representantes políticos en posiciones elevadas y también abrirle puertas al resto de la comunidad latina. La comunidad puertorriqueña de Nueva York, para dar un ejemplo entre otras comunidades puertorriqueñas en los EEUU, tiene más de cuatro generaciones establecidas en la ciudad y han podido eligir dos puertorriqueños para el congreso, además de ocupar numerosas posiciones a nivel de ciudad, instituciones, uniones, etc. Tuvieron que luchar fuertemente para lograr tener esa identificación como grupo y luego el poder político. Nada les cayó del cielo.

Massachusetts es el tercer estado con concentración importante de puertorriqueños en la nación. Todavía es un punto de entrada importante de puertorriqueños quienes llegan directamente de la Isla. Pero no hemos logrado alcanzar un nivel de organización política con conciencia de grupo minoritario con necesidades especificas que nos permita actuar en conjunto para sacarle el mejor provecho a nuestros números, nuestro estado civil de ciudadanos americanos, para hacer alianzas políticas con otros grupos minoritarios, y poder ejercer la presión del voto sobre los mejores políticos, sean puertorriqueños, anglos, o afro americanos, para lograr avanzar nuestras metas de progreso y estabilidad para nuestra comunidad. ¿El por qué? Ni idea...

Porqué no voto acá

Yo viví en Puerto Rico hasta los 30 años y presencié procesos electorales desde el plebiscito sobre el estatus de Puerto Rico en los años 60 hasta el 1987 cuando me fui. Recuerdo todo el ambiente carnavalesco y las trullas de veinte carros con todos sonrientes sacando banderas por las ventanas y gritando slogans de acuerdo con el color de la bandera. A veces venían camiones cargando los músicos del vecindario, con congas, una trompeta desafinada, las mujeres vestidas con los colores de su partido, aplaudiendo al ritmo del corillo de campaña. Las bocinas de los autos de las caravanas se escuchaban desde lejos como cuando viene una tormenta. Llegaban, pasaban los 20 autos, y cuando pasaba el último y después del alboroto, mi calle se volvía extrañamente silenciosa. Claro, que también que recuerdo las acusaciones, los insultos, las peleas, todo lo negativo. Pero la nostalgia lo endulza todo.

Recuerdo el fervor y pasión que despertaba el tema de las elecciones en Puerto Rico. Uno de mis pavores durante la temporada de elecciones era encontrarme atrapada entre dos caravanas de partidos políticos opuestos en medio de un tapón. Los insultos, botellazos, pedradas, y hasta banderazos siempre eran una posibilidad. Había quienes tomaban con humor la locura de las elecciones y cargaban con las banderas de todos los partidos en contienda, para sacarlas por la ventana del automóvil dependiendo de la caravana en la que quedaban atrapados y así se protegían de todo mal. Vitoreaban a quien fuera y se unían al party y a la celebración. Nada, que las elecciones me parecían más unas fiestas patronales a nivel isla, una excusa más para alborotarse por algo. Para mí entendimiento, mientras se resolviera nuestra relación colonial con los EU, era lo mejor que podíamos hacer. No pensaba que podía afectar con mi voto, las políticas locales.

Acá en los Estados Unidos mis asociaciones culturales con respecto a las elecciones quedaron obsoletas. Nada de caravanas, nada de banderas en las casas, nada de políticos con personalidad. Acá la personalidad de un aspirante a líder político se minimaliza a tal grado que se interpreta su falta de expresión afectiva como rasgo de “racionalidad” y de ser una persona que se rige por principios, no por sus estados de animo (supuestamente). Mucha gente en los EEUU sospecharía de un político demasiado sonriente, o iracundo, que le guste las bebelatas, fiestero, alegre, demasiado serio y menos aun: gritón. Hillary perdió puntos cuando lloró en público durante uno de sus eventos políticos.

Yo confieso que todavía cargo algo de eso: me impresioné muchísimo cuando vi en la televisión a Bill Clinton tocar Jazz con su saxofón barítono. Lo interpreté como que el hombre tenía sensibilidad y que en algún lugar de su alma le dolería matar inocentes, abandonar a los pobres, (aunque no le dolió engañar a su mujer, nadie es perfecto).

En Latino América cada país tiene una tradición de gobernantes carismáticos en algún momento definieron nuestras historias como países. Considerando que para muchos de los inmigrantes votantes, que venimos del Tercer Mundo, que no tenemos mucho conocimiento del sistema político de los EU; solo contamos con nuestra intuición y evaluación de caracteres. Si en Puerto Rico y en Latino America la personalidad y carisma de nuestros líderes siempre ha sido un factor importante en los procesos históricos y políticos, acá en los Estados Unidos, aunque se niegue, también lo es. En comparación, los políticos acá parecen tan fríos, casi inhumanos.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Mi Discurso de Cumpleaños

Recuerdo muy bien un día cuando llegamos al salón de clases mi maestra de segundo grado nos esperaba con una pila de libros sobre su escritorio. Después de los buenos días e instrucciones preliminares para la clase de Estudios Sociales, ella fue repartiendo los libros, estudiante por estudiante hasta que llego a mí, y me puso una copia en el pupitre. El titulo: Los Taínos, por el Dr. Ricardo Alegría. “Ricardo Alegría… ¡Que nombre más alegre!”, pensé yo. Abrí la portada y empecé a ojear las páginas y me encontré con las ilustraciones de los indios Taínos, “los primeros habitantes de Puerto Rico”.



Recuerdo que en las ilustraciones, los Taínos tenían cuerpos atléticos, jóvenes, casi desnudos, todos con pelo negro atado en un rabito, mientras las mujeres eran de caderas anchas, pelo largo lacio que le cubrían convenientemente los senos, --el libro es para niños de escuela elemental--vestían solo un pañito que se llamaba “nagua”, y note que siempre las mostraban arrodilladas, o sentadas. Lo que me pareció extraño. Los Taínos hombres estaban o jugando, pescando con figas, todos de pie (el único sentado era el Cacique) y el resto de las mujeres, eñangotas…



Eso me chocó, pues mi experiencia en el campo donde yo de pronto me imaginé que vivían los Taínos de antes, yo era de las que trepaba árboles de mango, me subía a buscar quenepas, jamaqueaba los árboles de aguacate para que se cayeran y zumbaba ramas o panas recogidas del piso para tumbar las que estaban en el palo, y corría vacas de cercado ha cercado. Además, que en el barrio La Gloria, de Trujillo Alto donde yo iba a visitar mi familia, eran montañas, era todo jalda, todo el piso tenia un ángulo y para moverse había que ir o cuesta arriba, o cuesta abajo. Yo, que venia de Río Piedras, acostumbrada a caminar en aceras llanas, a mí eso de caminar en montañas me dejaba exhausta. Yo vi a mi tía ir al pozo con una lata de Galletas Sultana en la cabeza a buscar agua para cocinar varias veces al día. Si, en esas jaldas de casi 45 grados de inclinación. En el campo, ni mi tía, ni mi prima, ni yo parábamos en todo el día de hacer cosas. ¡Y estoy hablando de duro trabajo físico! Eñangotás, arrodilladas, sentadas las mujeres?



Es cierto que la vida en el campo no necesariamente era la de los Taínos, pero lo cierto es que esas ilustraciones fueron mi primer encuentro con las “puertorriqueñas” originales. Siempre lo recuerdo. Con ese libro no solo tuve mis primeras impresiones, sino que también aprendí mis primeras palabras Tainas (Boriken, batey, bohío, coatí, guanín) y algunas de sus costumbres, como sus comidas que siempre decíamos como en un verso: yuca, casabe y maíz. Pero aquel libro, aun siendo yo pequeñita, me dejo un mal sabor.



Años más tarde --por cosas como dicen las canciones, “del destino"-- me encontré frente a frente con don Ricardo Alegría. El nombre que desde niña me había puesto a pensar y a imaginar nuestros antepasados corriendo desnudos sueltos por ahí, cuyas historias y antologías me encantaba leer en los libros publicados por el Departamento de Instrucción Pública. Entendí entonces que él fue fundador del Instituto de Cultura de P.R. y más tarde tuve la suerte de estudiar y trabajar en la biblioteca Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico que él también fundó.



Nunca le cuestione a Don Ricardo, (porque en ese tiempo yo no sabia como articular lo que era sexismo) el porque los historiadores presentaban a las mujeres en actitudes pasivas --como sentadas, o haciendo cosas “de mujeres”-- o cual era la razón por la que en nuestros textos históricos de Puerto Rico éramos casi invisibles. Porque en todos los días de fiesta estatales no hay un día para una mujer prócer, aunque siempre las puertorriqueñas han estado muy activas en la vida política de Puerto Rico. Porque siempre se menciona a Albizu, pero rara vez se habla de Carmen Valentín, quien fue tan nacionalista y estuvo tan presa como él por la misma causas. Y así otras muchas puertorriqueñas que han contribuido sus  logros a nuestra historia a pesar de las actitudes sexistas tan arraigadas en nuestro país, y no solo por parte de los hombres, sino también de las mujeres.



Acá en los Estados Unidos, vivimos en la barriga del imperio, y nosotras las mujeres no estamos eñangotas. Al contrario. Muchas al llegar aquí por razones complejas nos hemos podido liberar de algunos aspectos de sexismo agobiante de la Isla. Nos sostenemos y sostenemos nuestras familias en contra de viento y marea, con o sin maridos. Esa imagen de las puertorriqueñas pasivas la cuestiono. Si yo hubiese ilustrado el libro sobre las Tainas de forma diferente, en vez de eñangotas, sentadas o arrodilladas, probablemente las representaba dirigiendo las defensas contra los ataques de los Caribes, en la agricultura, haciendo artesanías, o mejor aún, en su función de Cacicas, como se sabe históricamente que las había en la Isla. ¿Pero, quienes son los que escriben estos libros?

viernes, 29 de junio de 2007

Maritza, the mother

Immobile, Maritza heard the slam of the door when angered Cassandra left the kitchen in the middle of one of their cyclical, unresolved arguments. Cassandra was not her daughter anymore. Although they loved each other, she could not recognize that person who left so enraged leaving her in the middle of a sentence, just like that.
Martiza, now at 40, believed she understood life better than her daughter did. She had learned that each year adding to your life resume changes the "how to deal" with the crazy world, and changes people too. She remembers that when she was twenty years old, she felt as if life was a Grand Central Station with many trains going to fascinating places full of fascinating people, and that she had the energy and all her life ahead to ride them all.
Along the years and carrying the scars of her rough bumpy ride of her twenties and thirties, the version of the Grand Central Station metaphor she tells her daughter changed with time. Now that her daughter was in her 20's, in that lecturing tone, as distilling some secret wisdom out of her own life, she repeated to her daughter her altered version of her original metaphor: “Cassandra; life is like a Grand Central Station with many trains going in and out. Once you choose a train, what you are really choosing is a ride, not a destination.” Then, as if she was doing her a favor by making her anxious about the other shoe dropping, she would add with a "utmost-serious-matter” tone, “Even when you do not get to were you intended, it will take you somewhere. In any case, and no matter what train you choose, listen well: there is no return. You will be somewhere else, and will become someone else.”
She felt totally validated when one day in her job she received a Power Point Presentation called the Train of Life, with beautiful colored pictures y mellow music, saying practically the same thing. She was into something; "connected to the universe's wisdom", so she thought. Her search for happiness had included a failed marriage, many broken relationships, not finishing any of the different majors at college she tried, moves to three or four towns, and many jobs --bad and terrible. Her daughter did not have to go through what she went. She would make sure of it.

lunes, 18 de junio de 2007

Soft and Beautiful


While doing the dishes this morning, I was remembering the 15 seconds flash-ads that interrupted, especially during the best parts, the most dramatic scenes of the craziest romantic love stories I used to watch on TV when I was younger. Targeted to housewives, who, according to the soap opera’s logic, had attained with their marriage the ultimate state of romantic bliss, each ad insisted to be the only one with the strongest grease cutter in the market that also left hands "soft and beautiful".

These ads perfectly idealized the dirty and smelly chore of doing the dishes. I especially remember one that began showing a clean plate under a jet of water held by a pair of stunning women hands that looked like masterpieces of a Hollywood’s manicurist. The model housewife places carefully the last plate in the dryer, and with deep satisfaction turns around smiling happily to her "male significant other", who in turn reciprocates her act of love by smelling and kissing her hands --oh, so endearing. (Yes, because with this product, your hands will smell great no matter what have been on those plates.)

It never dawned on to me that in these ads the person doing the dishes was never a man. Neither as a girl had I ever questioned it. But this morning, I begin to daydream of how I would market dishwasher soap for men that would entice them to do the dishes. First, I would announce it contains a “virility enhancer”. A new scientific formula, this enhancer would be a combination of a pheromone of a wild, hyper-sexual animal that is not in the endangered species list (how about the macaque?); the perspiration of some attractive super-athlete like Michael Jordan; and a designer fragrance called “Viagra Cologne.”

The model for the advertising campaign must have the looks of Kenau Reeves or George Clooney: eternally beautiful, athletic, with a cool, bloody killer’s look, and a super masculine sexy smile that turns on even men. Of course, whoever it is has to have beautiful hands. At the end of the ad, instead of showing his woman tenderly smelling and kissing his hands for completing lovingly his task, she gets much exited, and even when he has not finished, she impulsively begins to take his clothes off. They do not make it to the bedroom, but do it wildly on the kitchen floor. Then the camera slowly blurs and fades out, as an image of the product appears on the TV screen and in the background you hear sounds of a soccer stadium crowd shouting the product name during a score: Tigrooooool! Then a Pamela Anderson’s like voiceover in a very deep raspy voice finishes the ad with this line: …Tigrol… For men with soft hands, but very macho...