Ya yo estoy viendo que con esto de los bloggs, con quien una lleva la conversación es con una misma. Lo que me alegra porque creo que por fin puedo sacarle algún provecho al hecho de que tengo personalidad múltiple. Desde que leí Sybil y vi la película siempre he estado preocupada por la leve percepción de tener “gente” que no conozco habitándome la vida, y que al parecer llevan las suyas muy propias. Algunas están concientes de las demás, hasta conversan cuando duermo en mis sueños y se pasan información. Es casi como llevar una aldea dentro. No llegaría al extremo de ponerle nombres o tratar de identificarlos. Prefiero que tengan su vida privada, --allá ellos y ellas—y que me dejen vivir lo más tranquila posible. Me viene a la mente un libro que me dieron a leer creo que en la intermedia, titulado “Los Hombres del Hombre”. Aparentemente un “hombre autor” se puso a ponerle nombres a los hombres de su aldea interior y lo publicó como libro con el resultado de que cuando terminé de leerlo a mi me dieron pesadillas. Jamás entendí, de que se trataba ese libro. ¡Que lio! ¿A quién se le ocurrió incluir ese libro en el currículo cuando los adolescentes están pasando su crisis de identidad? No sé, no sé... Mejor sería que nos hubiesen dado a leer a Sartre. O te suicidas, o heroicamente sigues viviendo, pero no te preocupas cuando NO oyes las vocecitas: “¿A donde se fueron?”
La línea entre la sanidad y la locura es muy fina. Todos los días la cruzo y de vez en cuando no estoy segura en cual lado estoy. Mientras más pasa el tiempo me doy cuenta que la “normalidad” es una locura, y quien sabe si los que se ven locos, realmente son los que están mas cuerdos. Recuerdo una foto de Picasso en la que su mirada me perturbó. Era una foto en la que el con una linterna dibujaba un minotauro en el aire, me imagino en plena oscuridad, y luego con el flash de la cámara aparece él con esa mirada fija, brutalmente directa.
Si algo tenía Picasso era una manera especial de “VER”. El hombre rompió con toda una tradición de representación de la “realidad” de siglos en Europa. Sus pinturas describían movimiento, el acto de percepción propio, las “dimensiones invisibles”--como emociones, recuerdos. El rompió, redefinió los límites de la representación visual. Pudo representar el mundo interior. Mi teoría es que pudo percibir la falacia de la realidad social y así pudo “reconstruirla”. Pero después que rompió con las definiciones… ¿Habrá podido regresar y vivir cómodo en ellas? ¿O se habrá sentido extranjero en la “normalidad” de su tiempo? No que todos somos Picasso, pero me encantaría poder "ver" y "desver" así.
Sí. Aunque después no tenga a donde regresar.





































