Yo que orgullosamente había terminado de escribir mi ensayito al grupo de escritura sobre mi primera visita al desierto, cuando P., una elegante señora norteamericana de 82 años, me miró con sus ojos del mismo color azul pastel de su pulover -- lo que amplificaba aún mas lo directo de su mirada -- y me dijo: "Y yo que cuando pasé por El Paso en tren, vi eso que tu viste, pero no tuve la misma reacción. Tal parece que tu viste otra cosa."
Eso me hizo recordar lo de que la "belleza esta en los ojos del que mira". En mi caso, además de la historia de
El Principito, tenía en mi cabeza imágenes de películas que vi en mi niñez en las que el desierto más bien era un lugar de muerte y muy peligroso. Usualmente eran películas de vaqueros que por alguna razón se pierden en el desierto y tienen que caminar como 12 millas al próximo fuerte de la caballería, sin caballos y una sola cantimplorita de agua para 5 personas. Siempre en un "territorio de indios". (Todo lo que es ahora Estados Unidos era territorio indio.) Recuerdo el peligro de muerte por las serpientes, escorpiones, y los zopilotes volándoles por encima esperando su próximo almuerzo. Y las mujeres con aquellos trajes ridiculísimos con sus sombrillitas cursi bajo el brutal sol y viento. El Paso siempre era muy mencionado en esas películas y siempre cuando llegaban allí, había mexicanos "peleones y malolientes" en los bares, y señoritas "faciles" para los apuestos vaqueros oji-azules "refrescarse" después del dificil viaje.
Todo eso lo ví en mi visita al El Paso. Vi los arbustos secos cruzando la carretera durante una tormenta de viento. En vez de vaqueros cowbows oji-azules, vi soldados de Fort Bliss, una base militar donde entrenan para la guerra en Iraq por las condiciones de desierto. Vi mexicanos por todas partes. Tal vez como hoy, los mexicanos de la época de los cowboys probablemente no olían mal y eran tan atentos y simpáticos como los que tuve el placer de interaccionar. Se puede pasar todo un día de tienda en tienda, de restaurant en restaurant hablando en español y te hacen sentir BIEN. Ví nativos. Y no nativos con cara de gringos y pelucas de pelo negro con maquillaje. (Esta gente de Hollywood tenía la mala costumbre de en vez de contratar como extras a indígenas reales para hacer las películas, contrataban un chorro de italianos y los pintaban de indígenas. Tal vez tenían una unión trabajadora muy fuerte estos extras.) Y ví muchos "mezclados". Esto es mexicanos mezclado con indígenas.
Yo apostaría cualquier cosa, que así mismo se verían la población de El Paso en los 1800s. El Paso, como mucha de las ciudades de los estados del sur, tiene muchos hilos de historias vivas fluyendo a la misma vez: los indígenas originales, la colonización de España, los USA, los mexicanos migrantes recientes, los indígenas que provienen de México. En diferentes tiempos, a por del El Paso "pasaban" diferentes corrientes: todos los que del oeste van hacia el este y viceversa --asiáticos, vs europeos que van a California; o la corriente de norte a sur --en una época, más esclavos afroamericanos escapando a México mientras ahora mexicanos y centroamericanos buscando entrar a los USA. Ahora la población de la base militar del Army mas grande en los USA con personas de todos los USA, aún desde Alemania. Tras de de este va y ven de gentes siempre queda el desierto, con sus tormentas e impredicibilidad.
Yo llegaba con bastantes referencias sobre el desierto cargadas con conflictos históricos viejos y recientes además de lo que había leído en
El Principito. En El Paso esos conflictos continuan de alguna forma todos los días en la vida de varias generaciones después y en los recién llegados. Pensándolo bien, tal vez fue un regalo del desierto recibirme con ese atardecer antes de ver el resto. Fue como el desierto presentándose literalmente en su mejor luz, como diciéndome: "Y con todo lo que pasa y ha pasado aquí, he sido testigo silencioso y a veces no tan silencioso de todo." Pero también pienso que la historia de
El Principito, con su tema de amistad, amor, y su visión de la belleza interior y mística del desierto, se impuso sobre toda la historias de guerras de conquista, explotación y muerte del desierto de El Paso. Ahora, admiro el libro aún más. ¿Cómo Exupery lo hizo? No sé.