lunes, 2 de abril de 2007

Desde Adentro y Desde Afuera


Desde Adentro


Esa mañana, lo primero que vio fueron las manchas negras y anaranjadas del lomo de su gata dormida acurrucada en un rollito junto a su almohada. Le tomó varios segundos orientarse y darse cuenta que día era: lunes. Hoy venía el cheque del mes. Había pasado la última semana sin nada, estirando lo que tenía en la nevera, no saliendo para no gastar gasolina, privándose de cosas pequeñísimas que quería comprar, pero no le alcanzaba. No podría soportarlo otro mes. Decidió empezar un presupuesto, pero nunca llegaba a hacerlo.

Después del desayuno, al que le faltaban más de las mitad de los ingredientes usuales, bajó las escaleras ligeramente con una prisa optimísta. Al abrir la puerta le golpeó la cara el aire frío que hoy por ser el día del cheque, lo sintió fresco, libre. Sintió los alfilercitos fríos de una llovizna hincándole la cara en el parking donde estaba su auto cuando recordó que había dejado sus lentes oscuros. Paró en seco y después de un segundo, dió la vuelta y entró por la puerta principal para tomar el ascensor evitando lastimar su pierna. Dentro del ascensor maldecía su despiste. Se decía: “¿Porque no revisaré tener todo lo que me hace falta antes de salir?” Decidió hacer el hábito de revisarlo todo, pero no llegaba a hacerlo.


Desde Afuera

Los vecinos dicen que ella es excéntrica. Camina por los alrededores del edificio vestida con colores desarmo- nizados, a veces con un bastón, a veces con una cámara retratando ardillas, la grama y todo lo que ve, hasta las nubes. Después que se apareció un día con un auto, los vecinos la ven aún menos. Cuando sale por la puerta de las escaleras, usualmente camina hasta su auto, le da como tres veces a su control remoto, siempre activa la alarma por varios segundos, hasta que finalmente, abre la puerta y se sienta. Inmediatamente, se pone el cinturón, prende el radio, espera mirando hacia las ramas de los árboles y a su alrededor por uno o dos minutos hasta que el motor se calienta, arranca, y se desaparece por la esquina.

A veces cuando sale de su apartamento, la ven cuando se encamina a su auto y a mitad de camino, se detiene y regresa otra vez a su apartamento, pero por la puerta principal en vez de subir las escaleras. "Es como un hábito que tiene", dice una vecina. " "Le da con dar vueltas antes de salir; nadie sabe porque... " Y en un tono mas bajito, haciendo el gesto de "más o menos" con la mano: "Es excéntrica."

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