
Virginia Woolf construía sus historias entrelazando con sumo detalle la complejidad de la vida interior de seres humanos en sus relaciones íntimas. Se llegaba a conocer los personajes de sus novelas no tanto a través de su conducta observada desde “afuera”, ni a través de sus diálogos, sino desde el punto de vista de lo que no era evidente al resto de los personajes, de lo que no decían, no hacían, de lo que NO expresaban. Es decir, desde el punto de vista de su mundo interior. La historia era escrita de adentro para afuera. Tal era su sensibilidad, su arte. Me la imagino metiéndose con una cámara dentro de la cabeza de sus personajes, y desde cada uno de ellos construía un mundo virtual, primero dentro de su propia cabeza, para luego ir escribiendo entrelazando las historias de cada uno en una sola línea narrativa. Me imagino que introducía su análisis propio en el contexto de la historia haciendo que sus personajes asumieran los prejuicios y vivieran las situaciones que ella quería criticar. Ella yuxtaponía los personajes en un mundo de espejos de roles y expectativas sociales y así críticaba la “normalidad” de la sociedad victoriana --sus convenciones, roles, prácticas--contra los cual ella se rebelaba.
Virginia estudió bajo la tutela de su padre, y no fue forzada al currículo con los canones de la época. Tuvo la libertad para leer lo que quiso, aunque siempre resintió, entre muchas otras límitaciones de su época, que por ser mujer no se le permitiera estudiar en las mejores universidades de su época como sus hermanos varones, y la monogamia: amó varias mujeres, además de su esposo. Por su enfermedad maniaco-depresiva, o desorden bipolar, sufría de ataques de violencia, depresión y otros “síntomas” durante los cuales algunas veces atacaba a sus seres más queridos. Decían de ella que tenía “demonios interiores” que no la dejaban en paz. Su inestabilidad a veces la culpaban a su biología, al hecho de que nunca fue “medicada” y a veces a su trágica vida familiar.
En su edad madura, después de haber escrito varios libros, y armada con su análisis político-histórico feminista, visitó la Alemania Nazi antes de la guerra junto a su esposo Leonard Woolf, periodista
muy respetado y judío. No puedo imaginarme que habrá percibido ella allá con su sensibilidad para imaginar mundos interiores, su análisis y crítica histórica feminista tan desarrollada y agudizada como escritora. Más tarde cuando regresó, hizo un pacto suicida con su esposo, quien por ser reportero judío se podía esperar que ambos estuvieran en alguna lista negra en el caso de que Inglaterra fuera invadida por los Nazis.
Una vez de vuelta, vivió en Londres durante el tiempo de los bombardeos. Fue entonces cuando sus “síntomas” se agudizaron aún más hasta que un día se fue a un río y se suicidó. Para una persona que había estado luchando con sus “demonios” interiores toda su vida, escuchando
voces, alucinando quien sabe sobre que, y su sensibilidad artística e histórica me pregunto como se sentiría al entrar en contacto con la realidad del contexto de sus días: la ideología Nazi, la guerra, los bombardeos en Londres con su destrucción y pérdida de vidas diarias, con esa tendencia propagandística de los políticos de “normalizarlo” todo, especialmente los horrores y las injusticias: “Es normal lo de los bombardeos porque estamos en guerra…” “Los ejércitos son normales porque…” “La guerra es normal porque…” “Es normal que las mujeres se queden en la casa a criar sus niños y no estudiar porque…” "Es normal amar sólo a hombres porque..." “Siempre habrán pobres porque…” "Es normal que los hombres sepan que es lo mejor para las mujeres porque..."
¿Qué la llevo a ir al río? Me pregunto que imágenes le fueron mas aterrorizantes dada su sensibilidad y claridad sobre la locura burocratizada, socializada, normalizada en el mundo "civilizado": ¿Cuáles les serían más horríficos: los demonios interiores, o los exteriores?
Si ella viviera hoy, me pregunto que pensaría sobre los USA, las guerras que lleva en diferentes partes del mundo, la explotación y daño a la Tierra, y la situación opresiva para las mujeres a nivel mundial.
Tal vez, se volvería al río…
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