miércoles, 14 de noviembre de 2007

Mi Discurso de Cumpleaños

Recuerdo muy bien un día cuando llegamos al salón de clases mi maestra de segundo grado nos esperaba con una pila de libros sobre su escritorio. Después de los buenos días e instrucciones preliminares para la clase de Estudios Sociales, ella fue repartiendo los libros, estudiante por estudiante hasta que llego a mí, y me puso una copia en el pupitre. El titulo: Los Taínos, por el Dr. Ricardo Alegría. “Ricardo Alegría… ¡Que nombre más alegre!”, pensé yo. Abrí la portada y empecé a ojear las páginas y me encontré con las ilustraciones de los indios Taínos, “los primeros habitantes de Puerto Rico”.



Recuerdo que en las ilustraciones, los Taínos tenían cuerpos atléticos, jóvenes, casi desnudos, todos con pelo negro atado en un rabito, mientras las mujeres eran de caderas anchas, pelo largo lacio que le cubrían convenientemente los senos, --el libro es para niños de escuela elemental--vestían solo un pañito que se llamaba “nagua”, y note que siempre las mostraban arrodilladas, o sentadas. Lo que me pareció extraño. Los Taínos hombres estaban o jugando, pescando con figas, todos de pie (el único sentado era el Cacique) y el resto de las mujeres, eñangotas…



Eso me chocó, pues mi experiencia en el campo donde yo de pronto me imaginé que vivían los Taínos de antes, yo era de las que trepaba árboles de mango, me subía a buscar quenepas, jamaqueaba los árboles de aguacate para que se cayeran y zumbaba ramas o panas recogidas del piso para tumbar las que estaban en el palo, y corría vacas de cercado ha cercado. Además, que en el barrio La Gloria, de Trujillo Alto donde yo iba a visitar mi familia, eran montañas, era todo jalda, todo el piso tenia un ángulo y para moverse había que ir o cuesta arriba, o cuesta abajo. Yo, que venia de Río Piedras, acostumbrada a caminar en aceras llanas, a mí eso de caminar en montañas me dejaba exhausta. Yo vi a mi tía ir al pozo con una lata de Galletas Sultana en la cabeza a buscar agua para cocinar varias veces al día. Si, en esas jaldas de casi 45 grados de inclinación. En el campo, ni mi tía, ni mi prima, ni yo parábamos en todo el día de hacer cosas. ¡Y estoy hablando de duro trabajo físico! Eñangotás, arrodilladas, sentadas las mujeres?



Es cierto que la vida en el campo no necesariamente era la de los Taínos, pero lo cierto es que esas ilustraciones fueron mi primer encuentro con las “puertorriqueñas” originales. Siempre lo recuerdo. Con ese libro no solo tuve mis primeras impresiones, sino que también aprendí mis primeras palabras Tainas (Boriken, batey, bohío, coatí, guanín) y algunas de sus costumbres, como sus comidas que siempre decíamos como en un verso: yuca, casabe y maíz. Pero aquel libro, aun siendo yo pequeñita, me dejo un mal sabor.



Años más tarde --por cosas como dicen las canciones, “del destino"-- me encontré frente a frente con don Ricardo Alegría. El nombre que desde niña me había puesto a pensar y a imaginar nuestros antepasados corriendo desnudos sueltos por ahí, cuyas historias y antologías me encantaba leer en los libros publicados por el Departamento de Instrucción Pública. Entendí entonces que él fue fundador del Instituto de Cultura de P.R. y más tarde tuve la suerte de estudiar y trabajar en la biblioteca Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico que él también fundó.



Nunca le cuestione a Don Ricardo, (porque en ese tiempo yo no sabia como articular lo que era sexismo) el porque los historiadores presentaban a las mujeres en actitudes pasivas --como sentadas, o haciendo cosas “de mujeres”-- o cual era la razón por la que en nuestros textos históricos de Puerto Rico éramos casi invisibles. Porque en todos los días de fiesta estatales no hay un día para una mujer prócer, aunque siempre las puertorriqueñas han estado muy activas en la vida política de Puerto Rico. Porque siempre se menciona a Albizu, pero rara vez se habla de Carmen Valentín, quien fue tan nacionalista y estuvo tan presa como él por la misma causas. Y así otras muchas puertorriqueñas que han contribuido sus  logros a nuestra historia a pesar de las actitudes sexistas tan arraigadas en nuestro país, y no solo por parte de los hombres, sino también de las mujeres.



Acá en los Estados Unidos, vivimos en la barriga del imperio, y nosotras las mujeres no estamos eñangotas. Al contrario. Muchas al llegar aquí por razones complejas nos hemos podido liberar de algunos aspectos de sexismo agobiante de la Isla. Nos sostenemos y sostenemos nuestras familias en contra de viento y marea, con o sin maridos. Esa imagen de las puertorriqueñas pasivas la cuestiono. Si yo hubiese ilustrado el libro sobre las Tainas de forma diferente, en vez de eñangotas, sentadas o arrodilladas, probablemente las representaba dirigiendo las defensas contra los ataques de los Caribes, en la agricultura, haciendo artesanías, o mejor aún, en su función de Cacicas, como se sabe históricamente que las había en la Isla. ¿Pero, quienes son los que escriben estos libros?

viernes, 29 de junio de 2007

Maritza, the mother

Immobile, Maritza heard the slam of the door when angered Cassandra left the kitchen in the middle of one of their cyclical, unresolved arguments. Cassandra was not her daughter anymore. Although they loved each other, she could not recognize that person who left so enraged leaving her in the middle of a sentence, just like that.
Martiza, now at 40, believed she understood life better than her daughter did. She had learned that each year adding to your life resume changes the "how to deal" with the crazy world, and changes people too. She remembers that when she was twenty years old, she felt as if life was a Grand Central Station with many trains going to fascinating places full of fascinating people, and that she had the energy and all her life ahead to ride them all.
Along the years and carrying the scars of her rough bumpy ride of her twenties and thirties, the version of the Grand Central Station metaphor she tells her daughter changed with time. Now that her daughter was in her 20's, in that lecturing tone, as distilling some secret wisdom out of her own life, she repeated to her daughter her altered version of her original metaphor: “Cassandra; life is like a Grand Central Station with many trains going in and out. Once you choose a train, what you are really choosing is a ride, not a destination.” Then, as if she was doing her a favor by making her anxious about the other shoe dropping, she would add with a "utmost-serious-matter” tone, “Even when you do not get to were you intended, it will take you somewhere. In any case, and no matter what train you choose, listen well: there is no return. You will be somewhere else, and will become someone else.”
She felt totally validated when one day in her job she received a Power Point Presentation called the Train of Life, with beautiful colored pictures y mellow music, saying practically the same thing. She was into something; "connected to the universe's wisdom", so she thought. Her search for happiness had included a failed marriage, many broken relationships, not finishing any of the different majors at college she tried, moves to three or four towns, and many jobs --bad and terrible. Her daughter did not have to go through what she went. She would make sure of it.

lunes, 18 de junio de 2007

Soft and Beautiful


While doing the dishes this morning, I was remembering the 15 seconds flash-ads that interrupted, especially during the best parts, the most dramatic scenes of the craziest romantic love stories I used to watch on TV when I was younger. Targeted to housewives, who, according to the soap opera’s logic, had attained with their marriage the ultimate state of romantic bliss, each ad insisted to be the only one with the strongest grease cutter in the market that also left hands "soft and beautiful".

These ads perfectly idealized the dirty and smelly chore of doing the dishes. I especially remember one that began showing a clean plate under a jet of water held by a pair of stunning women hands that looked like masterpieces of a Hollywood’s manicurist. The model housewife places carefully the last plate in the dryer, and with deep satisfaction turns around smiling happily to her "male significant other", who in turn reciprocates her act of love by smelling and kissing her hands --oh, so endearing. (Yes, because with this product, your hands will smell great no matter what have been on those plates.)

It never dawned on to me that in these ads the person doing the dishes was never a man. Neither as a girl had I ever questioned it. But this morning, I begin to daydream of how I would market dishwasher soap for men that would entice them to do the dishes. First, I would announce it contains a “virility enhancer”. A new scientific formula, this enhancer would be a combination of a pheromone of a wild, hyper-sexual animal that is not in the endangered species list (how about the macaque?); the perspiration of some attractive super-athlete like Michael Jordan; and a designer fragrance called “Viagra Cologne.”

The model for the advertising campaign must have the looks of Kenau Reeves or George Clooney: eternally beautiful, athletic, with a cool, bloody killer’s look, and a super masculine sexy smile that turns on even men. Of course, whoever it is has to have beautiful hands. At the end of the ad, instead of showing his woman tenderly smelling and kissing his hands for completing lovingly his task, she gets much exited, and even when he has not finished, she impulsively begins to take his clothes off. They do not make it to the bedroom, but do it wildly on the kitchen floor. Then the camera slowly blurs and fades out, as an image of the product appears on the TV screen and in the background you hear sounds of a soccer stadium crowd shouting the product name during a score: Tigrooooool! Then a Pamela Anderson’s like voiceover in a very deep raspy voice finishes the ad with this line: …Tigrol… For men with soft hands, but very macho...


lunes, 11 de junio de 2007

Gonzalo Rahman


At eighteen years old, Gonzalo gets high almost every day, but only enough to listen to his music better and feel good. What is wrong with that? His red eyes and silly smirk tell the others what he has been up to. Yet, he does not care: everybody does it. He uses milder drugs than his friends. So…

Gonzalos's parents migrated from very different countries and met in Houston, where he was born. His mother came from Puerto Rico, and his father from Lebanon. Yet, they found themselves falling in love immediately, as if they have known each other from other past lives. Every wedding anniversary they told him the same story perhaps believing that if repeated over and over, it would become eventually true.

This mixed family lived in a mixed society where mixed was the norm: Mexicans, "Centros", Natives from all parts of the South, Puerto Ricans, Cubans, African Americans, and, of course, the Whites. In Houston, love overcame race way too often, so thousands of mixed race children have to find their own place in a segregated society. Gonzalo had been working on his cultural identity at home, in the streets, and in his school, where race and identity was the base for friendships, and therefore for staying safe and alive.

In Houston, as a "mixed race", he had plenty of company. Through his father he knew the Arab community. He kept close contact with his mother’s family, whom he visited already a few times in the Island. Thanks God, he has seen more than the Texas deserts. He has seen the green mountains, "El Yunque", eaten the “arroz con habichuelas”, and gotten soaked in the three o’clock “aguaceros” or rainfalls in San Juan. One of his favorite memories was to get in shorts and go outside to play in the rain with his cousins.

The rain in Puerto Rico was nothing like the rain in Texas. It was trans formative. For few minutes, --or hours, or days-- the rain changed drastically people's lifestyle. The tropical rainfalls in Puerto Rico are a force to be reckoned with. Still, Gonzalo loved the rain: its noise hitting the metal roofs; its smell mixing with the earth; its cooling effect in the air, and the miraculous double rainbows after it stopped. Many times in Texas, he dreamed of the rain, and he missed it.

lunes, 4 de junio de 2007

Messages in a Bottle


Bottle, envelops, emails, postcards, touch, looks, words, all carry messages with double messages, disinformation, “almost truths”. I believe it would be “a giant step for man kind” to create an instrument that actually discloses what the sender really wants to communicate. First, there would be no politicians and therefore the world would become much saner.

It is not that people would stop saying bad things. What it means is, everyone would deal with what is in people’s heart without lies or distortion, for good, or bad, the truth is the truth. When a person likes me or not; or if they are sorry for a mistake or not, in relationships it makes a big difference to know I can always count with the truth. It is less crazy making. That is in the realm of individual relationships, never mind how different would be at the level of international relationships, at work, everywhere.

Now at my age, after many bad experiences with Humanity, I have developed a warning system that alerts me when there is a lie floating around: I feel nauseous. Something feels “not right”. Yet these feelings are difficult to interpret since we are so good liars, even to ourselves. Society on the other hand has proven to me to be so insincere. The bad side to this reaction to untruth is that must of the time, wherever I go, I feel nauseated. It is not physical. It comes from the soul: "Soul Nausea". Even when I enjoy being around humans, sometimes it overwhelms me. I think hermits have something going for themselves.

I wish I could have a magic bottle where I could place people's messages to receive their true meanings. There are people who also suffer because of having problems expressing good things. Their words come out all wrong. I know they mean well, but the words that come out their mouths make me wonder. That makes me feel crazy too. A magic message bottle that gives me the sender’s real message would be great. I am sure it would get rid of my nausea and make the world a much pleasant place to live. Where do I get one?

miércoles, 2 de mayo de 2007

Zelma Ramirez, the Super Housewife

Most of the time, Zelma wears comfortable loose old clothes when she is doing her heavy duty house cleaning, messy cooking for five people, and several loads of laundry, all at the same time. She is the multitask queen. At least, she makes sure the color of her clothes match, so she does not look like she is crazy, or have a low self-esteem problem. Her strong body likes the house cleaning exercise: big bones, big muscles, she is tall and heavy. If there were Housekeeping Olympics, she could compete in the heavy weight's category. Like a reversed tornado, she is able to turn any upside down house back to a neat, aligned, dust free, display of a perfect cozy home in few hours.

If there is a “Type A” CEO, she was a “Type A” Housewife: untiring, driven, an expert in her field. At 36 she, is at the peek of her capabilities, and she could make it to the 500 Fortune Housewives list, only if there was one. She memorizes every recipe she cooks the first time she makes it. After that, she does not need to look in the recipe book; she does it only to confirm and to read her own notes with ideas on how she thinks she can improve it next time.

Zelma and her friends usually meet at church after the Sunday service to chat and to plan the rides for the activities for their children. After the angry preaching, somber religious songs, request for donations, and thanks for every little thing, this is the most pleasurable church time, when they have time to relax and chat while the children are runnning around playing “It”. After hearing gory stories at the Sunday School about lions eating apostles, people being thrown alive into ovens, and stories of crucifixions they need to run, run, run, to burn out the anxiety. Zelma did not approve of some of the gruesome Bible stories; however, she thought her children needed to learn some morals, she learned hers in church, and that is the end of story. Amen.

Her husband José is a quiet sort of “invisible”, very low key man. Although he is always there, he hardly occupies space in Zelma’s kingdom, since Zelma's runs the household while he helps with the kids when he can. His job as an accountant has allowed him to teach her some basic money management skills and with that, they have provided a stable home situation for their kids. Now, at 45, he is entering another “age group” with other expected activities. Yet, he cannot find himself anymore. Like most men, he never learned to get in touch with his true desires; he only know to play his “role”--or roles, the good ones and the bad ones-- sometimes right, sometimes wrong.

He did not know any better. As a matter of fact, Zelma either. They went through 12 years of their marriage following what they thought were their roles, always measuring how they were doing comparing themselves with their neighbors. Well, what they saw and thought was happening with their neighbors. Zelma feels her main purpose in life is to push her children forward to do better than herself --that is, to go to college-- and that keeps her busy until the kids leave the house for good. When Zelma relaxes, she gets anxious; when José relaxes, he gets depressed.

José escapes his routine by imagining he is the bicycle man in the movie “Il Postino”. “I wish I could have lived in a sunny island in the Mediterranean, have met Pablo Neruda, and learned to write beautiful poems for a beautiful woman”, he daydreams. On the other hand, Zelma’s favorite movie is “She Devil”, with Roxanne. Days, weeks, months and years pass in the house of Zelma's, the Super Housewife, both living together different dreams in the same house. Who knows, probably for the rest of their lives?

viernes, 20 de abril de 2007

These are a few of my favorite things...

Around my house, I keep many objects my that friends gave to me as presents at different times in my life. It is a way I surround myself with their presence and include them in my life. Yet, as friends come and go, sometimes these objects last longer in my space than the friendships themselves. Perhaps as a way to holding on to them, as memories of good times, or as a yellow ribbon tied to a tree hoping the friend will return someday after a rupture. Sometimes, I keep them just as a memorial to a good dead friendship.

Every time I move, I place all the “Friendship Objects” in the same box. Usually, they are small almost invisible to visitors, but I see them everyday. I have become a little my own life curator in my apartment memorials collection. Each object carries stories, about places, characters, histories, and relationships with love. One day, a friend of mine, who is an oral historian, came to visit me and started to notice and ask me about the little objects that caught her eye. Each little thing would bring up a whole story of some kind, its origin, its meaning, about the person who gave it to me, when, all of sort of things. The objects were not just occupying space or decorating; they had a meaning for me.

After 30 minutes of stories coming out of objects, with places, people, stories and relationships, my friend told me: You should write all of this. Why don’t you write about all these things? That is what writers do. They write about anything.” Magically, she opened some window in my mind. She showed me a way, and I started to write…about anything and everything. She has an object in my collection, of course.

An example of the wonderful “Friendship Objects” in my collection:

A Stone Eye
Natives say stones are the memory keepers of everything they witness happening around them. They even have people who can retrieve the information and know what happened in certain places by connecting with the rock person or reading its marks. My friend E. gave me as present this naturally shaped by water stone eye she found in Ireland, which has become one of my favorite objects. Having a stone eye witnessing what happens inside my apartment every day makes me think of my future and my present. If I were to ask the stone, what did she see during the hours she was sitting on my window altar by my computer…? What would she say? Hum...

jueves, 19 de abril de 2007

The Ground Under My Feet

They say nothing is solid; that there is only space between energy particles that appear and disappear between parallel universes; and that only magnetic charges keep us from becoming a huge ball of undifferentiated something. Quite an idea! An image that makes me feeling like glass and wondering how come I have not disappeared yet.

Standing by the ancient potholes formations at Shellburne Falls, carved in lava and rock by sea currents when the area was under water millions of years ago, a year feels to me a short second. I find there is something deeply wise about deities made of stone. Generations come and go and there is still the Sphinx, the Parthenon, the Venus of Willendorf, the Mayan Gods and countless Goddesses of Fertility. There are ages old but have changed very little remaining enduring images of the Sacred and Timelessness.

Timeless Gods and Goddess of Stone. How old is the land under my feet? Sometimes the Informing and Formed seem to be at odds, yet they are inseparable. Isn’t the Earth Heart made of rock?



miércoles, 18 de abril de 2007

¿Y...?

Yo que orgullosamente había terminado de escribir mi ensayito al grupo de escritura sobre mi primera visita al desierto, cuando P., una elegante señora norteamericana de 82 años, me miró con sus ojos del mismo color azul pastel de su pulover -- lo que amplificaba aún mas lo directo de su mirada -- y me dijo: "Y yo que cuando pasé por El Paso en tren, vi eso que tu viste, pero no tuve la misma reacción. Tal parece que tu viste otra cosa."

Eso me hizo recordar lo de que la "belleza esta en los ojos del que mira". En mi caso, además de la historia de El Principito, tenía en mi cabeza imágenes de películas que vi en mi niñez en las que el desierto más bien era un lugar de muerte y muy peligroso. Usualmente eran películas de vaqueros que por alguna razón se pierden en el desierto y tienen que caminar como 12 millas al próximo fuerte de la caballería, sin caballos y una sola cantimplorita de agua para 5 personas. Siempre en un "territorio de indios". (Todo lo que es ahora Estados Unidos era territorio indio.) Recuerdo el peligro de muerte por las serpientes, escorpiones, y los zopilotes volándoles por encima esperando su próximo almuerzo. Y las mujeres con aquellos trajes ridiculísimos con sus sombrillitas cursi bajo el brutal sol y viento. El Paso siempre era muy mencionado en esas películas y siempre cuando llegaban allí, había mexicanos "peleones y malolientes" en los bares, y señoritas "faciles" para los apuestos vaqueros oji-azules "refrescarse" después del dificil viaje.

Todo eso lo ví en mi visita al El Paso. Vi los arbustos secos cruzando la carretera durante una tormenta de viento. En vez de vaqueros cowbows oji-azules, vi soldados de Fort Bliss, una base militar donde entrenan para la guerra en Iraq por las condiciones de desierto. Vi mexicanos por todas partes. Tal vez como hoy, los mexicanos de la época de los cowboys probablemente no olían mal y eran tan atentos y simpáticos como los que tuve el placer de interaccionar. Se puede pasar todo un día de tienda en tienda, de restaurant en restaurant hablando en español y te hacen sentir BIEN. Ví nativos. Y no nativos con cara de gringos y pelucas de pelo negro con maquillaje. (Esta gente de Hollywood tenía la mala costumbre de en vez de contratar como extras a indígenas reales para hacer las películas, contrataban un chorro de italianos y los pintaban de indígenas. Tal vez tenían una unión trabajadora muy fuerte estos extras.) Y ví muchos "mezclados". Esto es mexicanos mezclado con indígenas.

Yo apostaría cualquier cosa, que así mismo se verían la población de El Paso en los 1800s. El Paso, como mucha de las ciudades de los estados del sur, tiene muchos hilos de historias vivas fluyendo a la misma vez: los indígenas originales, la colonización de España, los USA, los mexicanos migrantes recientes, los indígenas que provienen de México. En diferentes tiempos, a por del El Paso "pasaban" diferentes corrientes: todos los que del oeste van hacia el este y viceversa --asiáticos, vs europeos que van a California; o la corriente de norte a sur --en una época, más esclavos afroamericanos escapando a México mientras ahora mexicanos y centroamericanos buscando entrar a los USA. Ahora la población de la base militar del Army mas grande en los USA con personas de todos los USA, aún desde Alemania. Tras de de este va y ven de gentes siempre queda el desierto, con sus tormentas e impredicibilidad.

Yo llegaba con bastantes referencias sobre el desierto cargadas con conflictos históricos viejos y recientes además de lo que había leído en El Principito. En El Paso esos conflictos continuan de alguna forma todos los días en la vida de varias generaciones después y en los recién llegados. Pensándolo bien, tal vez fue un regalo del desierto recibirme con ese atardecer antes de ver el resto. Fue como el desierto presentándose literalmente en su mejor luz, como diciéndome: "Y con todo lo que pasa y ha pasado aquí, he sido testigo silencioso y a veces no tan silencioso de todo." Pero también pienso que la historia de El Principito, con su tema de amistad, amor, y su visión de la belleza interior y mística del desierto, se impuso sobre toda la historias de guerras de conquista, explotación y muerte del desierto de El Paso. Ahora, admiro el libro aún más. ¿Cómo Exupery lo hizo? No sé.

sábado, 14 de abril de 2007

Los Colores del Desierto

Y he aquí mi encuentro
con un verdadero desierto.

Desde mi ventana comencé a ver el terreno bajo el aeroplano cambiar de colores al partir del aeropuerto de Dallas hacia el oeste, a la ciudad de El Paso. Distinguí dunas gigantescas de muchas millas de largo, y empecé a notar “ese color marrón” en todas partes. Mi primera reacción fue:
¡“Ah, no!” Esto no va a ser tan bello como lo imaginé”. En mis ojos tropicales todo parecía tan muerto y monótono. Comencé a prepararme para la desilusión, para despegarme de una ilusión de 38 años. ¡Oh, bueno! Esta bien, en mi vida he tenido peores desilusiones. Créanme.

Después de 8 horas de lo que llamaría en vez de "vuelo", algo así como "el acto de auto sofocarse y reducir el espacio personal con el propósito de suplementar con la inmovilidad e incomodidad el costo del precio de un boleto en la clase económica", llegué al aeropuerto de la ciudad del El Paso.


La puesta del sol había comenzado y noté el cielo inventanrse colores intensos empezando de una luz amarilla a naranja, a rosa magenta, hasta la lavanda más oscura. Se veía asombroso. A causa de las reflexiones de la luz en las sombras, todo tomó un tono purpurino, mientras las montañas en el horizonte, tomaron un tono color azul añil como si hubiese un océano profundo en el horizonte. Pensé que yo estaba en alguna clase de droga psicodélica.


Durante el día, sin embargo, los tres colores que dominan el paisaje son el cielo azul, el marrón de la tierra, y la aceituna verde de los arbustos. Pero la luz de puesta del sol transformó lentamente cambiando de tono en tono, casi imperceptiblemente en esta alucinación multicolor. Yo habia visto atardeceres espectaculares junto al oceano, pero no había visto nada así.

Lamentablemente, no tomé fotos de aquel atardecer, lo que quizás fue lo mejor. Así la puesta de sol permanecerá más verídica a lo que hubiese podido captar ninguna cámara. Una cosa es estar inmersa en ese mar de colorido, que tener un cuadrito frente a tí. Al menos encontré unas buenas fotos en el Internet, las más que me recordaron aquellos colores increíblemente intensos. Pensé que esto pasaba con cada puesta del sol, pero más tarde me enteré que depende de las condiciones meteorológicas.

No viviría en El Paso. Encuentro el ambiente demasiado árido y hostil con su falta de verde y las violentas tormentas de viento que a menudo paralizan la ciudad por horas y hasta por días enteros. No tengo idea como la gente puede soportar eso. Amo el océano y el verdor de las montañas. Al mismo tiempo, creo que comprendo por qué a muchas personas les gusta vivir allí. Tiene algo mágico la posibilidad de presenciar esos cambios vistosos, salvajes, imprevisibles, y tan contrastantes. Por algo decía El Principito que lo más que le gustaba era ver atardeceres, especialmente cuando estaba triste. Algo espiritual sobre ese momento de transformación espectacular antes de morir el día, justo antes de la oscuridad total. Tendra un mensaje implícito esa belleza de ocaso? Quién sabe.



Mi Fábula Favorita

Yo nunca había estado en un desierto. La idea de “un desierto” entró en mi cabeza cuando en cuarto grado leí por primera vez la fábula "El Principito", ilustrado por el propio autor Antoine De Saint Exupery. Recuerdo haberme sentido absorbida por las historias de corderos, zorros, boas, baobabs y los pequeños planetas con sus extraños y a veces desagra-
dables habi- tantes. Entre mis favoritos, el Borracho, con su pensamiento circular (“bebo para olvidar que bebo”); el Rey, para quien todos eran "sus súbditos", y por lo tanto sólo daba órdenes; el Erudito, que lo "sabía todo", pero en verdad nunca había dejado su escritorio; y el Vanidoso, el que sólo era capaz de escuchar aplausos. Extrañamente, en el cuarto grado, y todavía en mi niñez, había algo en estos personajes que me recordaban algunos adultos que yo conocía. Debo confesar hoy que demasiadas veces los personajes me recuerdan a mí.

Cuando leí El Principito, el desierto fue lo que más llamó la atención. Por haber crecido en una isla tropical donde plantas crecen en otras plantas y la vegetación literalmente se traga los caminos cuando no se transitan, un lugar que consiste meramente de montañas de arena, del viento que los mueve de aquí para allá, y donde una serpiente puede encontrar sombra sólo bajo una roca o arbusto seco me pareció muy enigmático. Algo así como un paisaje del espacio. Por esa razón coloqué "el desierto" en mi lista de “Cosas que quiero ver antes de morir”. La oportunidad se presentó este pasado noviembre cuando visité a mi Abuela en El Paso, Texas. Bien. No es el desierto del Sahara, pero es un desierto.


Es increíble la influencia que puede tener un libro en un lector. Esta fábula que me fascinó leerla cuando niña, todavía me fascina leerla una y otra vez. Me encanta como el autor consiguió hablar de cosas tan intangibles y profundas como el amor, la amistad, y la complejidad de las relaciones entre adultos usando imágenes y lenguage que hasta un niño puede entender y disfrutar. La verdad es que la historia tiene varios niveles. La verdadera profundidad del libro se percibe según las experiencias y sensibilidad del lector. Este libro es como una masa con imágenes metafóricas codificadas, que al ponerla en el horno de la mente del lector, o crece o se desinfla. Bellas imágenes, metáforas, símbolos de misterios como muerte, la amistad, el amor: la serpiente, el zorro, la rosa.

Hasta una buenisima imagen para la "codependencia" la incluyó también; aunque cuando escribió el libro el término no se había inventado. El habla de los baobabs, unos gigantescos árboles cuyas semillas al retoyar son fragiles, pequeñas, tal como las rosas. Pero si uno se descuida y no sabe distinguirlos a tiempo para eliminarlos, crecen y crecen hasta que sus raices penetran el planeta y terminan destruyéndolo. Hasta pone advertencias y todo para los niños: "Cuidado con los baobabs..."

¿De dónde se sacaría él esta idea?

Hermoso libro.

lunes, 2 de abril de 2007

Desde Adentro y Desde Afuera


Desde Adentro


Esa mañana, lo primero que vio fueron las manchas negras y anaranjadas del lomo de su gata dormida acurrucada en un rollito junto a su almohada. Le tomó varios segundos orientarse y darse cuenta que día era: lunes. Hoy venía el cheque del mes. Había pasado la última semana sin nada, estirando lo que tenía en la nevera, no saliendo para no gastar gasolina, privándose de cosas pequeñísimas que quería comprar, pero no le alcanzaba. No podría soportarlo otro mes. Decidió empezar un presupuesto, pero nunca llegaba a hacerlo.

Después del desayuno, al que le faltaban más de las mitad de los ingredientes usuales, bajó las escaleras ligeramente con una prisa optimísta. Al abrir la puerta le golpeó la cara el aire frío que hoy por ser el día del cheque, lo sintió fresco, libre. Sintió los alfilercitos fríos de una llovizna hincándole la cara en el parking donde estaba su auto cuando recordó que había dejado sus lentes oscuros. Paró en seco y después de un segundo, dió la vuelta y entró por la puerta principal para tomar el ascensor evitando lastimar su pierna. Dentro del ascensor maldecía su despiste. Se decía: “¿Porque no revisaré tener todo lo que me hace falta antes de salir?” Decidió hacer el hábito de revisarlo todo, pero no llegaba a hacerlo.


Desde Afuera

Los vecinos dicen que ella es excéntrica. Camina por los alrededores del edificio vestida con colores desarmo- nizados, a veces con un bastón, a veces con una cámara retratando ardillas, la grama y todo lo que ve, hasta las nubes. Después que se apareció un día con un auto, los vecinos la ven aún menos. Cuando sale por la puerta de las escaleras, usualmente camina hasta su auto, le da como tres veces a su control remoto, siempre activa la alarma por varios segundos, hasta que finalmente, abre la puerta y se sienta. Inmediatamente, se pone el cinturón, prende el radio, espera mirando hacia las ramas de los árboles y a su alrededor por uno o dos minutos hasta que el motor se calienta, arranca, y se desaparece por la esquina.

A veces cuando sale de su apartamento, la ven cuando se encamina a su auto y a mitad de camino, se detiene y regresa otra vez a su apartamento, pero por la puerta principal en vez de subir las escaleras. "Es como un hábito que tiene", dice una vecina. " "Le da con dar vueltas antes de salir; nadie sabe porque... " Y en un tono mas bajito, haciendo el gesto de "más o menos" con la mano: "Es excéntrica."

domingo, 1 de abril de 2007

Demonios Interiores y Exteriores

Virginia Woolf construía sus historias entrelazando con sumo detalle la complejidad de la vida interior de seres humanos en sus relaciones íntimas. Se llegaba a conocer los personajes de sus novelas no tanto a través de su conducta observada desde “afuera”, ni a través de sus diálogos, sino desde el punto de vista de lo que no era evidente al resto de los personajes, de lo que no decían, no hacían, de lo que NO expresaban. Es decir, desde el punto de vista de su mundo interior. La historia era escrita de adentro para afuera. Tal era su sensibilidad, su arte.

Me la imagino metiéndose con una cámara dentro de la cabeza de sus personajes, y desde cada uno de ellos construía un mundo virtual, primero dentro de su propia cabeza, para luego ir escribiendo entrelazando las historias de cada uno en una sola línea narrativa. Me imagino que introducía su análisis propio en el contexto de la historia haciendo que sus personajes asumieran los prejuicios y vivieran las situaciones que ella quería criticar. Ella yuxtaponía los personajes en un mundo de espejos de roles y expectativas sociales y así críticaba la “normalidad” de la sociedad victoriana --sus convenciones, roles, prácticas--contra los cual ella se rebelaba.

Virginia estudió bajo la tutela de su padre, y no fue forzada al currículo con los canones de la época. Tuvo la libertad para leer lo que quiso, aunque siempre resintió, entre muchas otras límitaciones de su época, que por ser mujer no se le permitiera estudiar en las mejores universidades de su época como sus hermanos varones, y la monogamia: amó varias mujeres, además de su esposo. Por su enfermedad maniaco-depresiva, o desorden bipolar, sufría de ataques de violencia, depresión y otros “síntomas” durante los cuales algunas veces atacaba a sus seres más queridos. Decían de ella que tenía “demonios interiores” que no la dejaban en paz. Su inestabilidad a veces la culpaban a su biología, al hecho de que nunca fue “medicada” y a veces a su trágica vida familiar.

En su edad madura, después de haber escrito varios libros, y armada con su análisis político-histórico feminista, visitó la Alemania Nazi antes de la guerra junto a su esposo Leonard Woolf, periodista muy respetado y judío. No puedo imaginarme que habrá percibido ella allá con su sensibilidad para imaginar mundos interiores, su análisis y crítica histórica feminista tan desarrollada y agudizada como escritora. Más tarde cuando regresó, hizo un pacto suicida con su esposo, quien por ser reportero judío se podía esperar que ambos estuvieran en alguna lista negra en el caso de que Inglaterra fuera invadida por los Nazis.

Una vez de vuelta, vivió en Londres durante el tiempo de los bombardeos. Fue entonces cuando sus “síntomas” se agudizaron aún más hasta que un día se fue a un río y se suicidó. Para una persona que había estado luchando con sus “demonios” interiores toda su vida, escuchando voces, alucinando quien sabe sobre que, y su sensibilidad artística e histórica me pregunto como se sentiría al entrar en contacto con la realidad del contexto de sus días: la ideología Nazi, la guerra, los bombardeos en Londres con su destrucción y pérdida de vidas diarias, con esa tendencia propagandística de los políticos de “normalizarlo” todo, especialmente los horrores y las injusticias: “Es normal lo de los bombardeos porque estamos en guerra…” “Los ejércitos son normales porque…” “La guerra es normal porque…” “Es normal que las mujeres se queden en la casa a criar sus niños y no estudiar porque…” "Es normal amar sólo a hombres porque..." “Siempre habrán pobres porque…” "Es normal que los hombres sepan que es lo mejor para las mujeres porque..."

¿Qué la llevo a ir al río? Me pregunto que imágenes le fueron mas aterrorizantes dada su sensibilidad y claridad sobre la locura burocratizada, socializada, normalizada en el mundo "civilizado": ¿Cuáles les serían más horríficos: los demonios interiores, o los exteriores?

Si ella viviera hoy, me pregunto que pensaría sobre los USA, las guerras que lleva en diferentes partes del mundo, la explotación y daño a la Tierra, y la situación opresiva para las mujeres a nivel mundial.

Tal vez, se volvería al río…

jueves, 29 de marzo de 2007

¡Préstenme esos Lentes!

Ya yo estoy viendo que con esto de los bloggs, con quien una lleva la conversación es con una misma. Lo que me alegra porque creo que por fin puedo sacarle algún provecho al hecho de que tengo personalidad múltiple. Desde que leí Sybil y vi la película siempre he estado preocupada por la leve percepción de tener “gente” que no conozco habitándome la vida, y que al parecer llevan las suyas muy propias. Algunas están concientes de las demás, hasta conversan cuando duermo en mis sueños y se pasan información. Es casi como llevar una aldea dentro. No llegaría al extremo de ponerle nombres o tratar de identificarlos. Prefiero que tengan su vida privada, --allá ellos y ellas—y que me dejen vivir lo más tranquila posible.

Me viene a la mente un libro que me dieron a leer creo que en la intermedia, titulado “Los Hombres del Hombre”. Aparentemente un “hombre autor” se puso a ponerle nombres a los hombres de su aldea interior y lo publicó como libro con el resultado de que cuando terminé de leerlo a mi me dieron pesadillas. Jamás entendí, de que se trataba ese libro. ¡Que lio! ¿A quién se le ocurrió incluir ese libro en el currículo cuando los adolescentes están pasando su crisis de identidad? No sé, no sé... Mejor sería que nos hubiesen dado a leer a Sartre. O te suicidas, o heroicamente sigues viviendo, pero no te preocupas cuando NO oyes las vocecitas: “¿A donde se fueron?”

La línea entre la sanidad y la locura es muy fina. Todos los días la cruzo y de vez en cuando no estoy segura en cual lado estoy. Mientras más pasa el tiempo me doy cuenta que la “normalidad” es una locura, y quien sabe si los que se ven locos, realmente son los que están mas cuerdos. Recuerdo una foto de Picasso en la que su mirada me perturbó. Era una foto en la que el con una linterna dibujaba un minotauro en el aire, me imagino en plena oscuridad, y luego con el flash de la cámara aparece él con esa mirada fija, brutalmente directa.














Si algo tenía Picasso era una manera especial de “VER”. El hombre rompió con toda una tradición de representación de la “realidad” de siglos en Europa. Sus pinturas describían movimiento, el acto de percepción propio, las “dimensiones invisibles”--como emociones, recuerdos. El rompió, redefinió los límites de la representación visual. Pudo representar el mundo interior. Mi teoría es que pudo percibir la falacia de la realidad social y así pudo “reconstruirla”. Pero después que rompió con las definiciones… ¿Habrá podido regresar y vivir cómodo en ellas? ¿O se habrá sentido extranjero en la “normalidad” de su tiempo? No que todos somos Picasso, pero me encantaría poder "ver" y "desver" así.

Sí. Aunque después no tenga a donde regresar.

miércoles, 28 de marzo de 2007

En el Tiempo de Las Libélulas

En aquel tiempo yo no tenía cámara pero si un carro. Llevé a N. al Festival del Sol en New Haven, el cual comenzaba con una lectura de sus poemas a las 12:00 pm en punto. N. empezó la lectura de sus tres poemas escogidos especialmente para la ocasión muy profesionalmente exactamente a la hora anunciada. La audiencia eran sólo dos personas: el anunciador y yo. Cada poema fue calurosamente aplaudido, vitoreado, públicamente muy agradecido por el anunciador, y así terminó su participación en el evento.

Estábamos en un Festival para niños en las afueras de la ciudad y en todas las esquinas había alguna actividad veraniega para los chiquitos de la ciudad vinieran a interaccionar con la naturaleza: pesca, canoas, comidas ligeras, fogatas, el calor y el sol. Mi amiga las trató todas.Todo lo absorbía, todo le era una inspiración. Nunca se sabía de donde sacaría una línea de lo que fuera por mas insignificante que pareciera.

Cuando N. notó que empezó a llenarse de gente el festival, me haló inmediatamente a la fila para darnos un paseo en las canoas. Había un estanque pequeño pero suficientemente grande para que dos canoitas pudieran ir en círculos. Una recogía personas en una esquina mientras la otra daba vueltas en círculos en el centro del estanque. Élla fue primero mientras yo esperaba mi turno. Desde la orilla, la vi salir sentada, inclinada totalmente hacia al frente adelantandose a la canoa.


Junto a la canoa empecé a notar volando a su alrededor como cuatro libélulas, escribiendo garabatos en el aire. Se veían como cucubanos metálicos diurnos flotando por el aire. N. los miraba y seguía con la vista su vuelo completamente errático. Era comiquísimo verla desde lejos moviendo la cabeza tratando de seguir el vuelo de las libélulas a su alrededor. A veces se concentraba en el agua, la tocaba con sus dedos y sonreía con los reflejos del sol sobre el agua dándole en la cara. Estaba tan inmersa en el paseo que desde lejos se le veía en la cara lo bien que la estaba pasando.

Mientras tanto, yo acá preguntándome: ¿pero de dónde sale tanta libélulas? Habían docenas en el estanque sobrevolando a todos esperando en la orilla. Yo creo que la seguían a ella. En eso, las risas de los niños, la gente conversando, la brisa, el sol del día, el verde de la vegetación, la sensación de humedad, el olor a hierba y mi amiga sonriéndose en su canoa, en un instante…¡click! se fundieron en mi mente. Ahora veo libélulas e instantáneamente me viene a la mente esa imagen como si la hubiese tomado con una cámara dentro de mi cabeza.

Hoy ví un insectito que se coló en mi apartamento y me recordé de las libélulas y mi amiga N.

Por cierto...¿Cuánto falta para el verano? Ayyy!!! Dos meses más...

lunes, 26 de marzo de 2007

Carta al Pasado

Mi Querida Yo Reciénacida,

19 de noviembre de 1958:

Ya que estoy en las de comunicarme por los canales atemporales, te escribo esta carta al pasado. Primero, quiero felicitarte por haber sobrevivido el parto. ¡Wow! Dos días atorada en el canal vaginal de tu madre no suena nada divertido. ¿Después de esto que viene? ¡NO TIENES IDEA!

Pero no quiero asustarte. La idea es pasarte mi conocimiento y consejos desde la distancia del futuro y darte pistas para que la pases mejor que yo, tu YO del futuro, con una lista de consejos y datos que te pueden ayudar a ser más feliz.


  1. Olvídate de Mac Donald y Burger King porque la mejor comida del mundo es la de tu abuelita y la de tu mamá.
  2. No, Santa Claus no existe. Existen las hadas, los elvos y los gnomos.
  3. Disfrútate tus prístinas playas transparentes de tu isla hermosa porque por ahí viene algo que se llama contaminación y ya pronto no será lo mismo.
  4. No se te ocurra entrar al salón de tu maestra de aritmética de segundo grado a robarte el cambio que ella pone en su escritorio, porque van a averiguar que fuiste tú.
  5. Saca ventaja de la diferencia del tamaño físico entre tú y tus hermanos menores antes de que ellos crezcan. Después no podrás ganarle las peleas a puños.
  6. Ser músico no es la mejor profesión del mundo. Ese mundo está dominado un chorro de machistas, ególatras (pensándolo bien, el resto del mundo también).
  7. Los truenos no son los ángeles jugando bolera, ni moviendo los muebles.
  8. Los adultos mienten todo el tiempo: tus papas, tus maestras, tus amigos, hasta los curas y las monjas--especialmente las curas y las monjas.
  9. A las personas negras no se les pasó el tiempo en el horno.
  10. No hay “personitas hormiguitas” cantando dentro del radio.
  11. Lassie era macho.
  12. Las palomas mensajeras no se comunican por radio.
  13. No, tu mamá a los 27 años de edad no es “una vieja”.
  14. Te graduarás con honores aunque el primer semestre en la universidad hayas tenido una “D” como promedio.

Hasta ahora, cuando te escribo esta carta, has durado 48 años, no te casaste a los 20 como se esperaba, y has pasado casi un tercio de tu vida fuera de tu país. Te esperan buenísimas amistades, paseos a sitios lindos, aprender cosas extrañas, aunque también sobrevivirás golpes y situaciones fuertes. Las sobrevivirás con humor y hasta ahora fuera de la cárcel. No llores, pequeña, que todo este tiempo aunque te sentirás sola muchas veces, siempre habrá alguien que se preocupe, te cuide y te desee todo el bien. En realidad siempre hay muchas personas a tu alrededor, incluyéndome a mí ahora.

Ojalá que algún día puedas leer esta carta y me cuentes si te hizo alguna diferencia.

27 de marzo del 2007


Carta al Futuro

A mi Querida Yo del Futuro,
el día 26 de marzo del 2017
:

Al pensar esta carta al futuro, te la escribo imaginándome 10 años más tarde del día de hoy, en algún lugar desconocido, y no sé bajo cuales circunstancias. No sé si estaré viva, si estaré bien, sobreviviendo, o tal vez “desandando” esta Tierra. Finalmente decidí escribirme en segunda persona, desde hoy, para que sea un mensaje de “rescate del pasado”, de energía buena para tí/mí en el futuro. Algo así como poniéndome la mano en el hombro y diciéndome: "Soy tú, diez años atrás.


Ahí tienes como se ve hoy la vista por mi ventana favorita junto a mi compu- tadora. Con todo y ser el año que rompió record por ser el invierno más caliente desde que se registran las temperaturas, cayeron dos tormentas de nieve corridas que nos dejaron algo de nieve. Este es tu primer invierno en tu nuevo apartamento en XXX, con tu carrito Toyota Luna, y tu nueva gatita Cálico Michelle.



Veinticinco de marzo del 2017, diez años después del día de hoy, me pregunto si habrás sobre- vivido los cambios del 2012 anunciados por los indígenas del Norte, y si todavía estás en Massachussets. Me pregunto si Michelle esta todavía contigo. Estará viejita, con 13 años de edad. Aquí te pongo un retrato de ella hoy, en tu ventana favorita, donde ella se sentaba a darte compañía mientras no le hacías caso por estar pegada a la computadora.


Me pregunto si llegaste a mejorarte de la pierna después del accidente de auto en el 2005. Todavía hoy estoy tratando de normalizar mi capacidad de caminar. Puedo decirte que lo bueno de ese accidente fue que me cambió la vida, a los 46, casi por completo. Me mudé, tengo auto, comencé a escribir todos los días, viajé a Argentina, y vivo en un nuevo ambiente, rodeada de árboles, naturaleza y tranquilidad. Estoy en otro lugar existencialmente. Aunque todavía sigo luchando con mis demonios interiores, me pregunto si estos cambios en diez años serán realmente significativos, o sólo una fase mas o menos “buena”. Eso lo sabrás tú. Te imagino dándote una sonrisita y pensando para tí: "Si supieras..."

Creo que eso es lo que me gustaría decirte hoy, que para mí este accidente fue uno que me cambió desde adentro y afuera, y recordártelo para que medites allá en el futuro sobre como te llevó a la vida que llevas hoy diez años después. No sé. Como dicen por ahí: no hay “accidentes”. Yo creo que fue “corrección” de estilo de vida.

¿Tú que crees?


domingo, 25 de marzo de 2007

La Burbuja del Tiempo


¿Cómo sé si lo que estoy viviendo hoy es pasado, presente o futuro? Hay veces que no sé que día es. Como dirían los budistas, solo existe el hoy y las fechas son solo una conveniencia, una construcción, un sistema colectivo para archivar memorias. Domingo, lunes, xegoehs, --octavo día de la octavana marciana-- son convenciones. Me doy cuenta ahora que toda la energía perdida en ansiedad y desesperación antes del día de Navidad para recibir los regalos fueron un desperdicio. Técnicamente, cualquier día puede ser Navidad. ¿Porque no puede ser hoy San Valentín? Todos los días deberían ser Día de San Valentín. Decreto.

¿No sería chevere si pudiera escribirme cartas o emails desde el futuro, advirtiéndome de peligros, ofreciendome buen consejo, el número de la lotería del millón de dólares, o simplemente dándome feedback para seguir o dejar lo que sea que empecé o estoy haciendo en el "presente". Si es cierto que según los budistas el futuro en forma de miedo al fracaso, y el pasado en forma de culpa por el fracaso me limitan el éxito y la satisfacción presente, ¡que dificil es esto!

Recuerdo un sueño que tuve una vez en el que yo misma le decía a una versión mía más joven que me reconociera, cuando yo más vieja le pusiera una mano en el hombro y le dijera: "Soy tú, con cuarenta años más." Ahora estoy tratando de recordar, si en algún momento de mi pasado me encontré con álguien parecido a mí como luzco ahora, diciéndome algo así. Si sucedió lo más probable que yo niña hubiese pensado que la persona ésta estaba loca, no le hubiese hecho mucho caso, y la hubiese olvidado por completo. A esa edad jamás pensé que iba a verme como me veo hoy, canosa, gordita, (de niña siempre fui esquelética), y sin casarme.

Por otro lado, puedo escribirme cartas al futuro. Hoy estaba mirando las metas que me había propuesto este pasado noviembre para mi vida y las tuve que cambiar casi todas. ¡Seis meses después! Me encantaría leer mis metas de hace 10 años. Lo más probable que no se acercan a nada de lo que estoy viviendo hoy. Con todo, estoy contenida en la burbuja de mi propia existencia: lo que entre o salga es mío. Todo lo que tengo, como decía Virgina Woolf: "Toda la vida en un día."

Palabras con luz.

sábado, 24 de marzo de 2007

Lugares Nunca Antes Vistos

El que a falta de una memoria reciente de Puerto Rico pueda darme el lujo de poder regresar con el pensamiento a Córdoba, Argentina, se lo debo a la nación entonces imperio que colonizó gran parte de las Américas: España. De la misma forma que en cualquier país que haya un Disneyland se encontrarán los mismos “temas”-- por tener ellos los derechos de autor sobre los personajes, tema, música y componentes de su "mundo de fantasía” -- en los países que España haya colonizado se encontrarán muchos de los mismos “temas" casi por las mismas razones. Aunque conocía algo de la historia de la colonización de Puerto Rico y de América, en mí tuvo un gran impacto que aún con la distancia geográfica entre Argentina y Puerto Rico, me encontrara un lugar que me recordara tanto a mi propio país.

Es verdad que la Córdoba mediterránea, a miles de millas del océano, no es como la isla pequeña del Caribe con playas por donde quiera que se mire.También hay diferencias entre su clima templado con sus cambios de estaciones y temperaturas, y el clima eternamente caliente del trópico. Pero aparte de eso, mucho de lo que vino de España perdura, y a eso me voy a escapar. Porque en la parte de los USA en que vivo, lo que veo por todas partes son residuos del pasado puritano de Inglaterra, árido, recio, reprimido, y honestamente, nada estimulante, al menos no hoy. Por lo que me refugio en la nostalgia.

Los primeros días en Córdoba, recuerdo que me llamaron mucho la atención los edificios modernos porque los encontraba diferentes a los de Puerto Rico. Pero según pasaron los días comencé a notar detalles que me recordaban mucho al Viejo San Juan. Ahí fue que me empecé a disfrutarme más la ciudad. Me fascinaba encontrar esquinitas, detalles, cositas que reconocía como resabios del pasado común con España.

En mis caminatas por el centro de Córdoba, iba tomando fotos de cosas que reconocía. La Plaza, la Catedral, el Ayuntamiento, los banquitos donde la gente se sienta a conversar y ver a los otros pasar, las palomas, los niños, los vendedores, los músicos callejeros.


Me encantaba ver y escuchar los músicos y sobretodo ver los grupos de personas amontonándose, quedándose un buen rato para escucharles, y aplaudir después de la canción. Recuerdo especialmente y con lágrimas en los ojos, el día que me atreví a preguntarle a un vendedor de cigarrillos en la calle, donde quedaba cierta calle, y el con la sonrisa más amable que había visto en años, me explicó detalladamente donde quedaba la calle. Yo por poco me desmayo. Acá donde yo vivo, la sonrisa entre extraños puede considerarse una amenaza, síntoma de desbalance psicológico, y/o peligro inmediato. No exagero. Esa sonrisa me hizo recuperar la memoria de que en mi país también sonreímos por todo y a todos, y a eso se le llama ser simpático. Entonces, pude serenarme y sentirme humana otra vez, otra vez en El Edén, pero en Córdoba, a miles de millas de Puerto Rico.

La vista de la Plaza fue otra de mis favoritas. Me gustaba pasar por ahí. Siempre estaba llena de gente yendo hacia otra parte, grupitos de niños, y mil cosas pasando al mismo tiempo. Me recuerda las plazas de los pueblos en PR., cuando estudiaba en Mayagüez y estábamos aburridas, a alguien siempre se le ocurría decir: “Vamos a dar una vuelta por la Plaza, a ver que se ve”. Claro que de noche íbamos siempre en carro, porque a pie, ni locas. Pero esa es otra historia.

Estas cosas que se supone que eran “no vistas antes” por mí por haberlas visto en Córdoba a la misma vez eran tan familiares. Era la paradoja que me hacía reír y sentir algo como alucinación por lo lejos y a la vez lo cerca que me sentía de donde yo era "originalmente”, de mi jardín del Edén: Puerto Rico. Con cada de esas experiencias, la línea de "cerca y lejos" se borraba y se convertía en otra dimensión que no era de espacio, sino de historia. No era el territorio geográfico lo que conectaba la nación argentina con la nación puertorriqueña--y probablemente las otras naciones de Latino América. Lo que fuera, yo lo sentía como un fantasma flotando sobre todos nosotros, riéndose de la mala broma que nos habían hecho: el fantasma del Imperio Español.

Ese fantasma me lo encontré cuando detrás de la Catedral San Martín me topé con la estatua del fundador de la ciudad de Córdoba, Jerónimo Luis de Cabrera, colocada en una plazoleta detrás de la catedral. Tiene un arreglo parecido a una que tenemos en Puerto Rico: al lado de la Iglesia de Santo Tomás, una de las primeras iglesias católicas construídas en América, está la estatua del primer colonizador de Puerto Rico, Juan Ponce de León. Y hablando de fundadores, si les queda alguna duda sobre Disneylandia y sus imperialismos escondidos, aquí les dejo estas fotos.


LOS FUNDADORES:






Juan Ponce de León

Iglesia de Santo Tomás

San Juan, Puerto Rico











Jerónimo Luis de Cabrera

Catedral de la Ciudad de Córdoba, Argentina




Walt Disney en Disney World, Florida, USA

¿Álguien me puede explicar
lo de apuntar hacia al frente?

¿Que hace con un ratón gigante con sombrero de mago?

¿A quien esta dedicada la "iglesia" detrás de ellos?

¿Catedral de Nuestra Señora de Los Siete Enanos?


Seguiremos informando.

viernes, 23 de marzo de 2007

Paraísos Perdidos

Desde que botaron a Adán y Eva del Edén, existe la nostalgia. O ¿no creen que después de recoger sus bártulos e irse a otro lugar nunca más se recordaron del lugar donde fueron tan felices alguna vez? ¿Qué no le contaron a sus hijos, y ellos a su vez a los suyos, las historias acerca del lugar de donde ellos vinieron antes de caer en el infierno de segunda clase --o tercera, o cuarta, depende cual país donde estén ahora—para escapar de su realidad impuesta: las hijas de Eva pariendo con dolor, todas las enfermedades, y malestares todos heredados por hacerle caso a una serpiente, etc., etc.?

Disneylandia, la versión moderna del Paraíso Moderno (para los que pueden pagar la entrada) es una de las empresas que mas dinero mueve en el mundo. ¿Y que busca la gente allá? ¿Llevar a sus niños? ¡Nooooooo! Volver a su propia niñez, al lugar de donde vinieron, donde tienen la memoria de que fueron felices, tomados de una mano protectora, por lugares maravillosos, fantásticos, vistos por primera vez, que no se parecían a nada-- porque en realidad cuando niños no habíamos visto mucho. Cualquier cosa, un río, una playa, una montaña, una piscina era lo más grande del mundo. Ahora los que tienen dinero suficiente pueden costearse repetirse esa experiencia de novedad cuando quieren. Van a cualquier Disneylandia en cualquier país donde haya uno. Posiblemente ya haya planes de tener un Disneyland en cada país. ¡Imagínense!

El tema de Disneylandia me provoca ansiedad y retortijones en diferentes partes del cuerpo. En parte, tal vez, porque he aprendido un poco sobre como se pueden esconder agendas políticas imperialistas y sexistas detrás de historias sobre animalitos inofensivos y lobos feroces, (¿quién es quién?). Sin mencionar las imágenes para mi tan deprimentes con las que suelen representar las mujeres.

En fín, debo confesar que yo visité Disney World en Florida. Fui una de las que sucumbió a las fuerzas del todopoderoso mercadeo de Disney, Inc. Sí, allá fui a parar y dejé un par de cientos de dólares. La verdad es que lo más que recuerdo del viaje fue lo plano que me pareció el estado de Florida. No ví ni una montaña.


Sobreviviendo casi 20 años en Nueva Inglaterra a veces pasan cosas que requieren que yo me busque con urgencia un paraíso que me pueda recordar de donde vine para recobrar mi sanidad. Un sitio donde me reconozco, la pase bien, y ví cosas que nunca había visto y que me recuerde de donde vine. Algo así como la historia de Adán y Eva. Originalmente soy de Puerto Rico, pero ir allá, aún en la imaginación, me es demasiado triste: hacen años que no viajo para allá. El lugar mas reciente que he visitado fue Córdoba, Argentina, un lugar nunca antes visto por mí. Hoy me dieron ganas de darme una vueltita por mis memorias y rebuscar fotos cosa de salirme de aquí mentalmente, aunque sea por un ratito. Me voy a Córdoba, siete meses después. Porque dicen que las memorias muchas veces son construidas desde el futuro, o mas bien desde el presente mirando hacia atrás. Así el pasado, como los cuentos de Disney, se resucita, se recrea, se distorciona, y toma nuevas formas. A ver que forma Córdoba toma hoy en mi memoria.

Quédense sintonizados, que si no hoy, mañana.