Luego de vivir veinte años en los USA viendo elecciones presidenciales y locales ir y venir, es que estoy recientemente empezando a entender el sistema político lo suficiente como para pensar que tal vez mi voto individual si tiene algún poder. Mi voto por si solo tal vez no tiene tanto poder. Pero en esta área del oeste de Massachusetts, donde somos 90,000 puertorriqueños concentrados y somos el 95 % del voto “Latino”, si votáramos como “grupo minoritario” podríamos multiplicar el efecto de nuestros votos individuales. Esto es, si votáramos en bloque. Si tuviéramos un “Voto Puertorriqueño”. Porque así funcionan las democracias.
Para dar un pequeño ejemplo histórico: En Puerto Rico, en el 1980, el Partido Nuevo Progresista (PNP), el partido que favorece que Puerto Rico sea estado de los EEUU, ganó unas apretadísimas elecciones por solo 3,037 votos, en contra del Partido Popular Democrático (PPD) que promulga el Estado Libre Asociado, o lo que tenemos ahora. Recuerdo, que algunos analistas políticos de la Isla achacaban la victoria del PNP al “voto cubano”, es decir a la comunidad votante entre los 100,000 cubanos exiliados (en ese entonces) con ciudadanía norteamericana que llegaron a Puerto Rico durante los años 60 huyendo de la dictadura de Fidel Castro.
Estos primeros cubanos que llegaron a Puerto Rico no fueron los “Marielitos”, pobres y sin educación, sino los que allá conocíamos como “los Tuvo” (porque en Cuba tuvieron esto, y tuvieron lo otro…). Muchos de las familias de esta generación de exiliados cubanos estaban a favor de la estadidad para Puerto Rico. Le tenían fobia a la idea de que Puerto Rico se independizara de los Estados Unidos y cayera en manos de algún dictador barbudo con ideas rusas comunistas tal como había sucedido en su propio país, y en otras naciones latinoamericanas (no necesariamente con lo de la barba). En ese entonces, según nuestros analistas puertorriqueños, ese voto “extranjero” (o voto en bloque de los cubanos) permitió que el gobernador Romero Barceló del PNP se quedara 4 años más en el poder. Lo interesante fue que gran parte de esa comunidad eventualmente se mudó para Miami donde ahora tienen un alcalde cubano. ¿Me siguen?
Acá en los Estados Unidos algunas de las comunidades puertorriqueñas establecidas por más tiempo han llegado a entender como funciona el sistema de la democracia en los USA. Han aprendido a hacer alianzas políticas como grupo con otros grupos minoritarios como los afro-americanos, los nativos norteamericanos, los mexicanos, y otros latinos. Nuestros migrantes puertorriqueños, los pioneros migrantes “Latinos” en Nueva York, la capital del mundo, se organizaron políticamente contra viento y marea, y lograron colocar representantes políticos en posiciones elevadas y también abrirle puertas al resto de la comunidad latina. La comunidad puertorriqueña de Nueva York, para dar un ejemplo entre otras comunidades puertorriqueñas en los EEUU, tiene más de cuatro generaciones establecidas en la ciudad y han podido eligir dos puertorriqueños para el congreso, además de ocupar numerosas posiciones a nivel de ciudad, instituciones, uniones, etc. Tuvieron que luchar fuertemente para lograr tener esa identificación como grupo y luego el poder político. Nada les cayó del cielo.
Massachusetts es el tercer estado con concentración importante de puertorriqueños en la nación. Todavía es un punto de entrada importante de puertorriqueños quienes llegan directamente de la Isla. Pero no hemos logrado alcanzar un nivel de organización política con conciencia de grupo minoritario con necesidades especificas que nos permita actuar en conjunto para sacarle el mejor provecho a nuestros números, nuestro estado civil de ciudadanos americanos, para hacer alianzas políticas con otros grupos minoritarios, y poder ejercer la presión del voto sobre los mejores políticos, sean puertorriqueños, anglos, o afro americanos, para lograr avanzar nuestras metas de progreso y estabilidad para nuestra comunidad. ¿El por qué? Ni idea...