Mi Querida Yo Reciénacida, 19 de noviembre de 1958:
Ya que estoy en las de comunicarme por los canales atemporales, te escribo esta carta al pasado. Primero, quiero felicitarte por haber sobrevivido el parto. ¡Wow! Dos días atorada en el canal vaginal de tu madre no suena nada divertido. ¿Después de esto que viene? ¡NO TIENES IDEA!
Pero no quiero asustarte. La idea es pasarte mi conocimiento y consejos desde la distancia del futuro y darte pistas para que la pases mejor que yo, tu YO del futuro, con una lista de consejos y datos que te pueden ayudar a ser más feliz.
- Olvídate de Mac Donald y Burger King porque la mejor comida del mundo es la de tu abuelita y la de tu mamá.
- No, Santa Claus no existe. Existen las hadas, los elvos y los gnomos.
- Disfrútate tus prístinas playas transparentes de tu isla hermosa porque por ahí viene algo que se llama contaminación y ya pronto no será lo mismo.
- No se te ocurra entrar al salón de tu maestra de aritmética de segundo grado a robarte el cambio que ella pone en su escritorio, porque van a averiguar que fuiste tú.
- Saca ventaja de la diferencia del tamaño físico entre tú y tus hermanos menores antes de que ellos crezcan. Después no podrás ganarle las peleas a puños.
- Ser músico no es la mejor profesión del mundo. Ese mundo está dominado un chorro de machistas, ególatras (pensándolo bien, el resto del mundo también).
- Los truenos no son los ángeles jugando bolera, ni moviendo los muebles.
- Los adultos mienten todo el tiempo: tus papas, tus maestras, tus amigos, hasta los curas y las monjas--especialmente las curas y las monjas.
- A las personas negras no se les pasó el tiempo en el horno.
- No hay “personitas hormiguitas” cantando dentro del radio.
- Lassie era macho.
- Las palomas mensajeras no se comunican por radio.
- No, tu mamá a los 27 años de edad no es “una vieja”.
- Te graduarás con honores aunque el primer semestre en la universidad hayas tenido una “D” como promedio.
Hasta ahora, cuando te escribo esta carta, has durado 48 años, no te casaste a los 20 como se esperaba, y has pasado casi un tercio de tu vida fuera de tu país. Te esperan buenísimas amistades, paseos a sitios lindos, aprender cosas extrañas, aunque también sobrevivirás golpes y situaciones fuertes. Las sobrevivirás con humor y hasta ahora fuera de la cárcel. No llores, pequeña, que todo este tiempo aunque te sentirás sola muchas veces, siempre habrá alguien que se preocupe, te cuide y te desee todo el bien. En realidad siempre hay muchas personas a tu alrededor, incluyéndome a mí ahora.
Ojalá que algún día puedas leer esta carta y me cuentes si te hizo alguna diferencia.
27 de marzo del 2007
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