Hoy, mientras fregaba los platos esta mañana me encontré recordando los anuncios para jabón de lavar platos que solía ver en la TV cuando era niña. Yo era de las que veía las novelas de TV, no porque me gustaran... noooo. Era para estar "in" con mis compañeritas de escuela tenía que estar al día con todas las injusticias, secretos, e intrigas--todas esas cositas que en la vida real nos sacan de tiempo--de las novelas. Al otro día durante el almuerzo en la escuela, habia que pasar el quiz que era describir y darle un rating a los besos transcurridos durante la novela de la noche anterior, y determinar cuales fueron falsos o reales.
Entre escena y escenonones incrustaban estos anuncitos odiosos que interrumpian, especialmente en la mejor parte, las historias de amores loquísimos, dramáticos, de esos que sobrevivían toda clase de fatalidades antes de llegar al predecible gran final triunfal, cuando la pareja protagonista alcanza a duras penas el estado de felicidad sin límite. Entremedio de toda esta fantasía se filtraban estos anuncios de lavar platos que vendian a las amas de casa el fabuloso jabón corta grasa más fuerte en el mercado que además deja las manos suaves y hermosas.
A mí personalmente, esos anuncios me dejaban una sensación de realismo en medio de la locura de las telenovelas, porque al final, la que se quedara con el codiciado galán, sería después de todo la que le tocaría fregar los platos.
Los anuncitos duraban cosa de 15 segundos. Eran la idealización perfecta del acto de fregar. Mostraban un plato limpio bajo un prístino chorro de agua, y enseñaban éstas manos que lucían acabadas de salir de una manicurista poniendo delicadamente el último plato en el secador, terminando la supuesta ama de casa la tarea con una sonrisa de satisfacción. Luego inmediatamente se presentaba al "esposo", "amante", "chillo", o "significant other" hombre, sonriendo felizísimo, oliéndole y besándole las manos. Porque también las manos huelen bien depués de fregar lo que fuere. En aquel entonces yo no sabía que era una manicurista, por lo que eso de que un jabón dejara las manos luciendo así me parecía una maravilla.
Que yo recuerde, nunca ví que el que fregara fuera un hombre y la verdad que de niña no me lo cuestioné. Pero esta mañana me puse a fantasear como sería mercadear un producto para lavar platos que apele a los hombres a comprarlo y a usarlo, esto es... para hacer que los hombres laven los platos.
Primero, se debe anunciar que contiene algún componente secreto que estimule la virilidad. Esto es: algo así como la ferormona de un animal salvaje hipersexual--¿que tal el mono macaco?-- el sudor de algún atleta famoso y atractivo con las mujeres como Michael Jordan, o/y una colonia de Viagra.
El modelo para el anuncio sería álguien con el tipo de Kenau Reeves o George Clooney, eternamente bellos, atléticos, con una imagen de matón cool, una sonrisa masculina super sexy hasta para los mismos hombres, y por supuesto: que tenga manos bellas.
Pero al final del anuncio, en vez de su mujer besar y olerle tiernamente las manos en recompensa por su amorosa labor, ésta le sorprende por la espalda, le comienza a quitar la ropa aún antes de el haber terminado de fregar y no llegan al cuarto sino que lo hacen salvajemente en el piso de la cocina. Entonces la cámara se desenfoca y presenta el producto entre rujidos y sonidos de una muchedumbre en un estadio durante un gol de soccer
Tigrooooool
"Para hombres con manos suaves, pero muy machotes."


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