viernes, 16 de marzo de 2007

Ley, Orden, y Anestesia

Peor que tener que ir a ver tu dentista es consultar con tu abogado. Las visitas con los abogados las tienes sin anestesia. Mas vale que estés bien despierta durante lo que dure la consulta, y que te lleves algo para las nauseas por si te mareas con toda la verborrea legal que te sirven quieras o no.

Dicen que el propósito de ver un abogado es para buscar consejo legal y salir con cierta claridad sobre tu problema. Yo añadiría que sales con bastante ansiedad como para alimentar tus pesadillas nocturnas y diurnas (yo soy de las que sueño despierta), una gran dosis de confusión, incertidumbre sobre tu futuro, medio entendimiento del proceso legal, y si tienes suerte puede que aprendas un término legal o dos con cada visita. Lo único concreto con lo que siempre podras contar es que saldrás con la fecha para la próxima consulta, y la cuenta.

Asegurate de que el abogado que te buscaste te sea simpático, o mejor, que esté bien bueno. Al menos eso te da la posibilidad de tener ciertas satisfaciones. Por ejemplo: puedes tener toda una fantasía sexual de que están en alguna playa tropical en el Pacífico, los dos sólos --tú y él, él y tú-- desnudos, tomando el sol en la arena blanca, perdiendote en sus ojos verdes cuando a él le toque explicarte en su jeringoza legal porque estás perdiendo el caso. No importa es casado o no. Necesitaras algo para sustituir la falta de anestesia. Eso, o que no te cobre.

Quizás los abogados tengan mala reputación en el mundo, pero también los médicos, los electricistas, los politicos, los curas, hasta las monjas, por no mencionar a los presidentes. Pero, como todo en esta vida, todo tiene su razon en su momento.

Sólo espero que mi momento sea corto, que pase ya, o que me den anestesia local.

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