Empezaré diciendo que las gatas Cálicos son relativamente raras. Debido a las leyes genéticas, sólo un 7% de cada parto múltiple de las gatitas nacen con los tres colores que caracterizan a las Cálicos: anaranjado, negro y blanco. Pueden heredar otras características de las mezclas de sus progenitores--persas, siameses, domésticos, y demás—por lo que pueden tener pelo corto, o largo; ojos verdes, amarillos, azules o verdes. Lo que las caracteriza y las identifica especifícamente como gatas Cálico es que vienen con esos tres colores. En los USA, les llaman “Lucky Cats”, o gatas de la suerte. Si por alguna pequeñísima casualidad (el 1% del 7% de nacer Cálico) nace un gato macho, usualmente muere inmediatamente, o dura muy poco.
Dadas estas estatísticas, por lógica cuando se ven esos tres colores en algún gato doméstico se puede asumir que es hembra, punto. Lo interesante es que aún siendo casi imposible la probabilidad de que nazca un Cálico macho, en las oficinas de veterinarios, donde yo aumiría que saben de estas cosas, siempre me preguntan si Michelle es hembra o macho. Es un como si hubiese un hábito mental que asume que todo en el mundo es macho hasta que sea haya probado lo contrario, y como si hubiera que cerciorarse absolutamente de que Michelle sea hembra. Otra versión de esta incredulidad, es cuando algunas personas me dicen: “¡¡Ah! Una Cálico!! Todas las Cálicos son hembras…”
Las Cálicos para mí simbolizan ese grupo mundial de mujeres (bien raro) que basamos nuestras vidas en nuestra conocimiento personal, en la experiencia y voz de nuestros cuerpos, en nuestra conciencia de nuestra biología, de nuestros ciclos, de nuestra inteligencia, de nuestros análisis y de lo que percibimos a través de nuestros propios sentidos e intuición. Aquellas que compartimos una conciencia que no asume que provenimos de alguna costilla de hombre, o que nos hizo algún “Dios” macho/padre; que no dependemos de definiciones “científicas” construidas por hombres para decirnos lo que podemos, o para que somos aptas. Rechazamos ideologías o religiones que de alguna forma presentan las mujeres como el “no-hombre”, que como “no-hombre”, suponen que las mujeres nos contentemos con ser un ser “casi humano, pero no completamente”; no con todas las capacidades que descubramos en nosotras mismas, sino sólo como "complemento", "parte" o "en función" del “El Hombre”. ¡Buah!
Bueno, o por lo menos... las que aspiramos a ese sublime estado de perfección aquí en la Tierra.
Y nada, que a las gatas Calicos le lucen esos colores..
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